Viviremos más años ¿cómo afectara a nuestra vida y concretamente a nuestra forma de vestir?

Hace tiempo escuche el discurso de Jane Fonda en TED “third stage” que circulaba por la red, me hizo reflexionar. Fonda señala que actualmente, en promedio, vivimos 34 años más que nuestros bisabuelos agregando toda una segunda etapa adulta a nuestra vida. Desafortunadamente, nuestra cultura aún considera el envejecimiento como un arco: alcanzamos el máximo hasta la mitad de la vida y después todo va cuesta abajo. El objetivo de su conferencia es describir cómo podemos vivir las últimas tres décadas de nuestras vidas al máximo. La reflexión que os planteo es como gestionar esa nueva etapa, como llegar mejor tanto física como neurológicamente para que no sea cuesta abajo.

Está claro que ha mejorado nuestra conciencia respecto al cuidado del cuerpo, se cuida más la alimentación y se hace más ejercicio. Pero debemos tener en cuenta también el intelecto y mantener la parte neurológica. Los avances neurológicos que hoy permiten conocer mejor como funcionan nuestras neuronas, medir su actividad e incluso potenciarla, han hecho de algunas prácticas como el yoga, la meditación, practicas muy interesantes para ese mantenimiento y desarrollo. Ha entrado de lleno en occidente Mindfullness, tuve la oportunidad de hacer un curso. Este curso para mi significo, reforzar la teoría de Jane fonda de lo importante que es seguir trabajando la memoria, la voluntad, otra serie de cosas que afectan a la parte neurológica para que no se deteriore. Todo ello es importante no para llegar, que está claro que llegaremos, si no para llegar lo mejor posible. Como conclusión imaginemos esa nueva etapa en unas condiciones intelectuales y físicas como si tuviésemos 50 en vez de 80.

Por supuesto como nuestro ámbito de trabajo es la ropa, surgió la cuestión de cómo nos afectara en la forma de vestir. Esa calidad de la salud en general, afectara sin duda al tipo de vida que haremos, por tanto, al tipo de ropa que utilizaremos.  No cabe duda que si físicamente nos encontramos bien y mantenemos una vida a nivel social e intelectual activa, tendremos unas nuevas necesidades y será una forma de vestir adecuada a ellas. En esa nueva etapa, a tener en cuenta los cambios climáticos y como afectan a las temperaturas y a las estaciones, los avances en los tejidos técnicos, interesante también los avances tecnológicos aplicables al vestir. Ya existen prendas para deportistas que miden constantes vitales, por ejemplo, habrá ropa que lleve un localizador, en fin, cosas increíbles que sin duda formaran parte del futuro de nuestra vestimenta. ¿Como seran los vestidos?

 Al hilo de esto la mujer madura del tercer/cuarto acto, será una mujer activa intelectualmente, que viaja, visita ciudades y pueblos, va a museos, a conciertos, al cine, que se apunta a cursos, practica algún deporte, alterna con amigos y quiere seguir estando atractiva, se hace fotos que sube a su Facebook o a su Instagram, desterramos pues la imagen de la señora mayor que se ponía una batita para estar en casa y no salía a la calle. La mujer tiene por delante el reto de cuidarse, de buscar su moda en ese tramo de su vida, que la siente bien, la represente, con la que se sienta segura y cómoda.

Cuando inicie el proyecto de     y me preguntaban por mi público objetivo siempre he dicho, mujeres entre los treinta y cinco y los cien años, se que es una banda muy amplia. Para mi es una mujer intelectualmente madura con criterio y capacidad de elegir su estilo, sus prioridades y sus valores, y no hay límite de edad para eso. Son cualidades importantes a la hora de comprar y de expresarse mediante la forma de vestir. El estilo personal es un sello, una firma, una forma de plantar cara a cada circunstancia, no me gustan los uniformes, los clones, la imposición de las modas, eso es lo que yo creo y defiendo cuando diseño y elijo un tejido o trabajo sobre un patrón. Por eso en mis diseños procuro dar pie a la interpretación de las prendas.

He querido exponer esta reflexión personal por dos motivos, uno porque creo que es importante tomar conciencia, tanto para nosotras como para las futuras generaciones a las que debemos enseñar el camino y servirles de ejemplo. Tenemos el reto de convertir la vejez en una línea horizontal en vez de en pendiente hacia abajo, degenerando y percibiendo un mundo agotado para nosotros, el final de una vida, una patología. Me gustaría ver la edad como más tiempo para hacer otras cosas y continuar creciendo como personas, explorando una etapa nueva y diferente con potencial y oportunidades. Pero sin duda además de la actitud tenemos que llegar a esa etapa en condiciones. Por último, como consecuencia de esta reflexión, mi proyecto contempla tener en cuenta esta etapa y formar parte activa en esa evolución, en la adecuación de la ropa a las nuevas necesidades y demandas.

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