Georgia O’keeffe en el Museo Thyssen

“La mayor parte de la gente en la ciudad corre tanto, que no tiene tiempo de mirar flores. Quiero que las miren, lo quieran o no”.

La exposición es un breve paseo por la forma de ver las cosas que la rodean y la inspiran y cómo los cambios van marcando las distintas etapas de su obra.

Quiero empezar diciendo que no soy experta en arte y que me considero una iniciada,  pero aun así, cuando veo algo bello soy capaz de reconocerlo y disfrutarlo. Me doy cuenta de que cuanto más practico más me gusta. He querido compartir con vosotros esta experiencia, porque la obra me ha encantado y la mujer que hay detrás de ella más aún. Es inspiradora y creo que merece un reconocimiento. Confieso que la figura de la mujer es un tema que me atrae porque creo que a lo largo de la historia de la humanidad ha estado infravalorado y  no, no es feminismo es justicia . Os animo a descubrirla.

 

Mujer sensible, pero con una personalidad  marcada, que lucha por lo que quiere sin importarle la opinión de los demás. Admiro su valentía y audacia, máxime en esa época y en el entorno rural Americano en Texas donde se educó. Su bibliografía la presenta como una “mujer solitaria” y con una “personalidad espinosa” pero los fotógrafos que la retrataban ven en ella “ tranquilidad y silencio”. Nació en 1887 en Estados Unidos en Texas,  se hizo famosa por sus flores y sus rascacielos así como por su etapa de nuevo México “La madre del modernismo Americano”.

“Lo que más me ha gustado de su obra, son las flores. Me transmite, sencillez, evocación y el color que si os fijáis,  es audaz y sutil”

Realizó unas 200 pinturas sobre flores como si se mirasen a través de una lente de aumento. Hace un primer plano de cada flor permitiendo una mirada detallada de la estructura individual de cada una, utilizando pinceladas apretadas, imperceptibles a la vista.

Para O’keeffe su máxima preocupación siempre fue la simplificación formal de la flor: “es solo la selección, por eliminación, y por el énfasis que vemos en el significado de las cosas”.

 

Su utilización del color es lo que más me ha impresionado.

O’Keeffe, que consideraba el cromatismo su más importante instrumento expresivo, explicó en carta a William Milliken:

“Si es a la flor o al color al que corresponde la mayor importancia, eso no lo sé.  Solo sé que, si he pintado la flor tan grande, es para comunicar la experiencia que ha surgido de mi contacto con la flor; ¿y qué es mi experiencia con la flor sino una experiencia con el color? El color es una de las cosas maravillosas que para mí hacen de la vida algo valioso, y como ahora reflexiono sobre la pintura, me esfuerzo en crear con el color un equivalente para el mundo, para la vida tal como yo la veo”

Mirando sus cuadros,  he visto reflejados tejidos  fluidos estampados en esas flores y casi podría dibujarlos, muy inspirador. 

Os recomiendo que vayáis y me encantaría que comentarais vuestras impresiones:

https://www.museothyssen.org/thyssenmultimedia/visitas-virtuales/inmersivas/georgia-okeeffe

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